Limpieza de DPF y FAP en Madrid

La regeneración automática quema el hollín, pero no puede eliminar las cenizas: por eso un filtro de partículas acaba saturándose aunque el coche haga autovía. Extraemos ambos y te devolvemos la pieza medida, en menos de 24 horas.

24 hPlazo de entrega habitual
95%+Capacidad de filtrado recuperada
LegalAlternativa real a eliminar el DPF
CosladaRecogida en toda Madrid

DPF y FAP: la misma función, dos filosofías distintas

Los términos se usan como sinónimos y en la práctica lo son, pero conviene conocer la diferencia porque cambia el tipo de suciedad que encontramos dentro.

DPF (Diesel Particulate Filter) es el nombre genérico. Es un bloque de carburo de silicio o cordierita con canales alternativamente taponados: el gas entra por un canal, se ve obligado a atravesar la pared porosa y sale por el canal contiguo. Las partículas de hollín se quedan retenidas en esa pared. Por eso a esta tecnología se la llama filtro de flujo de pared.

FAP es la denominación del grupo PSA (Peugeot, Citroën, DS y buena parte de los motores compartidos con Ford). Su particularidad es que utiliza un aditivo catalítico —cerina, comercialmente Eolys— que se inyecta desde un depósito independiente al gasóleo. Ese aditivo rebaja la temperatura a la que arde el hollín, lo que permite regenerar antes.

La contrapartida es importante: la cerina no desaparece al quemarse. Se convierte en ceniza y se acumula dentro del filtro sumándose a la del aceite. Un FAP con muchos kilómetros suele llegarnos con una carga de ceniza notablemente mayor que un DPF equivalente.

Por qué la regeneración deja de funcionar

Aquí está el malentendido más extendido, y explica por qué tanta gente acaba tirando un filtro que era perfectamente recuperable.

Dentro de un filtro saturado hay dos suciedades distintas:

  • Hollín (carbono). Es combustible. Arde por encima de unos 600 °C, y eso es exactamente lo que hace la regeneración: la centralita inyecta gasóleo extra en la post-combustión para elevar la temperatura de escape y quemarlo. Desaparece.
  • Ceniza (residuo mineral). Procede de los aditivos del aceite del motor —calcio, zinc, fósforo, magnesio— y, en los FAP, también de la cerina. No arde a ninguna temperatura alcanzable en un escape. Ninguna regeneración la elimina.

El resultado es acumulativo. Cada regeneración limpia el hollín y deja la ceniza. Con los años la ceniza va ocupando el volumen útil del filtro, la contrapresión de base sube y la centralita tiene que regenerar cada vez más a menudo. Llega un punto en que las regeneraciones se encadenan sin bajar el nivel: ahí el filtro ya no está sucio de hollín, está lleno de ceniza.

Si te han dicho "coge la autovía media hora a 3.000 vueltas" y no ha servido de nada, no es que lo hayas hecho mal. Es que lo que tiene dentro no se quema.

Y aquí está la buena noticia: la ceniza sí se extrae, pero solo con el filtro desmontado y con un proceso que la arrastre físicamente hacia fuera. Eso es exactamente lo que hacemos.

Los tres tipos de regeneración

TipoCuándo ocurreQué la impide
Pasiva Sola, cuando el escape supera los 600 °C de forma sostenida: autovía, carga, subidas largas. Conducción urbana. Trayectos cortos donde el motor no llega a temperatura.
Activa La centralita la provoca inyectando gasóleo extra cuando el sensor de presión diferencial detecta carga alta. Que se interrumpa al apagar el motor antes de terminar. Cada intento fallido diluye aceite en el cárter.
Forzada La lanza el taller con la máquina de diagnosis, con el vehículo parado. Solo funciona con hollín. Si la carga es ceniza, no baja — y la máquina suele abortar.

Las regeneraciones fallidas repetidas tienen un coste oculto. El gasóleo que se inyecta para subir la temperatura y no llega a arder escurre por las paredes del cilindro hasta el cárter. El nivel de aceite sube, su viscosidad cae y la lubricación empeora. Si tu varilla marca por encima del máximo y huele a gasóleo, cambia el aceite antes de seguir circulando.

Síntomas y códigos de avería habituales

  • Modo de emergencia (limp mode): potencia limitada, a menudo con tope alrededor de los 80 km/h.
  • Testigo del filtro de partículas encendido, fijo o parpadeante, o mensaje de "filtro antipartículas saturado" en el cuadro.
  • Consumo disparado, entre un 15% y un 25% por encima de lo normal, por regeneraciones continuas.
  • Ventilador del motor girando mucho después de aparcar, señal de regeneración activa recurrente.
  • Nivel de aceite por encima del máximo y con olor a gasóleo.
  • Humo negro al acelerar, señal de que el filtro ya no retiene.

Los códigos que más nos llegan en la hoja de diagnosis del taller:

CódigoSignificado
P2002Eficiencia del filtro de partículas por debajo del umbral (banco 1).
P2003Lo mismo, en el banco 2 de motores en V.
P2463Acumulación excesiva de hollín en el DPF.
P244A / P244BPresión diferencial del DPF demasiado baja o demasiado alta.
P242FAcumulación excesiva de ceniza. Este es el que confirma que la regeneración no va a servir.
P1471 / P1472Códigos típicos de grupo PSA relacionados con el sistema FAP y el aditivo.

Nuestro proceso de limpieza de DPF

  1. Recepción y medición de entrada. Fotografiamos la pieza y medimos el caudal de aire que la atraviesa. Ese número es el diagnóstico real: un DPF sano deja pasar un caudal determinado, y uno saturado, una fracción.
  2. Inspección del sustrato. Comprobamos con endoscopio que no haya canales fundidos ni grietas. Un filtro que ha sufrido una regeneración descontrolada puede tener el carburo de silicio fisurado, y eso no se arregla.
  3. Inmersión con detergente certificado. La solución penetra en la porosidad de la pared y despega la ceniza compactada, que es lo que ninguna regeneración toca.
  4. Flujo alternante a contracorriente. Se hace circular líquido en sentido inverso al del gas de escape. Es el paso clave: empuja la ceniza hacia el lado por el que entró, que es el único por el que puede salir.
  5. Enjuague, secado en horno y medición de salida. Comparamos el caudal final con el inicial y lo dejamos por escrito en el informe.

Trabajamos con maquinaria y detergentes Oxyhtech, con certificación TÜV Nord. El proceso no abre la carcasa, no corta, no suelda y no altera la matrícula ni la numeración de la pieza, que sigue siendo la original homologada del vehículo.

Limpiar frente a eliminar: por qué no es una opción

Vaciar o anular el DPF sigue ofreciéndose en algunos sitios como si fuera una alternativa barata. No lo es, y conviene tener claras las consecuencias:

  • La ITV lo detecta. Desde 2022 la medición de opacidad se complementa con el conteo de partículas, mucho más difícil de burlar que la prueba de humo tradicional.
  • Es sanción de hasta 500 € y motivo de rechazo en inspección.
  • Invalida el seguro en caso de siniestro si se demuestra la manipulación, porque el vehículo deja de corresponder a su ficha técnica.
  • Cierra el acceso a las Zonas de Bajas Emisiones, incluida Madrid ZBE.
  • Hunde el valor de reventa. Cualquier comprador con una diagnosis lo ve.

La limpieza cuesta una fracción de un filtro nuevo, mantiene el vehículo legal y es reversible en el sentido de que puedes repetirla cuando vuelva a hacer falta.

Marcas y motores que tratamos

Trabajamos con filtros de todas las marcas y configuraciones: los 1.6 y 2.0 TDI del grupo VAG (Volkswagen, Audi, SEAT, Škoda), los HDi y BlueHDi de PSA con sistema FAP y aditivo, los dCi de Renault y Dacia, los CDI de Mercedes-Benz, los TDCi de Ford, los Multijet de Fiat, los CRDi de Hyundai y Kia, los D-4D de Toyota y los diésel de BMW, Volvo, Nissan y Opel. Tanto si el DPF va suelto como si viene integrado en el mismo cuerpo que el catalizador de oxidación.

Preguntas frecuentes sobre la limpieza de DPF y FAP

Es la diferencia entre un problema que se resuelve conduciendo y otro que no. El hollín es carbono: arde por encima de unos 600 °C y es lo que elimina cada regeneración. La ceniza es residuo mineral procedente de los aditivos del aceite del motor —calcio, zinc, fósforo— y, en los sistemas FAP, también del aditivo de cerina. No arde a ninguna temperatura que se alcance en un escape, así que se acumula regeneración tras regeneración hasta ocupar el volumen útil del filtro. Cuando el código de avería es P242F (acumulación excesiva de ceniza), ninguna regeneración forzada va a servir: hay que desmontar el filtro y extraerla.
Lo más probable es que la carga ya no sea de hollín sino de ceniza, y entonces la conducción no puede hacer nada. Pero hay otras causas que conviene descartar antes: un sensor de presión diferencial con los tubos obstruidos o rotos da lecturas falsas y bloquea la regeneración; un sensor de temperatura de escape averiado impide que la centralita autorice el ciclo; un caudalímetro fuera de tolerancia también lo inhibe; y en los sistemas FAP, el depósito de aditivo vacío deja al filtro sin el catalizador que rebaja la temperatura de ignición. Merece la pena revisar esos cuatro puntos antes de desmontar nada.
El tratamiento en sí lleva varias horas, y el plazo habitual de entrega es de menos de 24 horas desde que recibimos la pieza. La recuperación típica está entre el 90% y el 98% del caudal original, y queda reflejada en el informe con la medición de entrada y la de salida. La cifra exacta depende del estado de partida: un filtro que llega con el sustrato íntegro se recupera prácticamente al completo, mientras que uno que ha sufrido regeneraciones descontroladas y tiene canales vitrificados tiene un techo más bajo. Eso lo vemos en la inspección inicial y te lo decimos antes de tratarlo.
No hay un intervalo fijo, porque depende del uso más que de los kilómetros. Como referencia, un DPF con uso mixto o de carretera suele pedir atención entre los 120.000 y los 200.000 km. En vehículos de reparto o de uso urbano intensivo, con trayectos cortos y muchos arranques en frío, la saturación puede aparecer a partir de los 60.000 km. Los motores que consumen aceite acumulan ceniza mucho más rápido, y los sistemas FAP con aditivo también. La señal práctica es el ritmo de las regeneraciones: cuando empiezan a repetirse cada pocos cientos de kilómetros, el filtro está pidiendo una limpieza.
Sí, y es un paso que conviene no saltarse. La centralita lleva su propio contador estimado de carga de hollín y de ceniza, y ese contador no se entera de que el filtro se ha limpiado. Si no se resetea, el vehículo puede seguir intentando regenerar o volver a modo de emergencia con la pieza recién limpia. Hay que poner a cero los valores de adaptación del DPF con la máquina de diagnosis. En los sistemas FAP de PSA, además, si se ha sustituido o rellenado el depósito de aditivo hay que reinicializar también el contador de cerina. Es un trabajo de cinco minutos para tu taller, pero hay que hacerlo.

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